Instalación limpia de Windows 10 para laboratorios y equipos heredados.
Instalar Windows 10 desde cero sigue siendo una tarea útil de conocer, aunque en 2026 el contexto es muy distinto al de hace unos años. El sistema continúa funcionando y todavía tiene presencia en muchos equipos, pero ya no recibe soporte normal de Microsoft.
Eso no significa que debamos borrar de inmediato cualquier máquina con Windows 10. En algunos laboratorios, entornos industriales, máquinas virtuales o equipos que dependen de software antiguo puede seguir siendo necesario. Lo importante es saber por qué lo estamos instalando, qué edición utilizamos y cómo mantenerlo lo más seguro posible.
Microsoft confirmó el fin del soporte general de Windows 10 el 14 de octubre de 2025. Desde esa fecha, las ediciones normales ya no reciben nuevas funciones, soporte técnico general ni actualizaciones de seguridad gratuitas.
La última versión del canal general es Windows 10 22H2. Si debemos seguir usando Windows 10, no tiene sentido instalar una versión más antigua y dejarla así: conviene actualizarla a 22H2 y aplicar todas las actualizaciones disponibles.
Para usuarios particulares, Microsoft mantiene un programa de Extended Security Updates (ESU) para equipos elegibles con Windows 10 22H2. A fecha de esta revisión, el programa para consumidores puede proporcionar actualizaciones críticas e importantes hasta el 12 de octubre de 2027. No añade funciones nuevas ni devuelve el soporte normal del producto.
Los detalles y requisitos cambian según el tipo de licencia y uso, por lo que debemos consultar siempre la página oficial de ESU de Windows 10.
Hay varios escenarios razonables:
Para un PC nuevo de uso cotidiano conectado a Internet, Windows 11 es la opción preferible si el hardware lo soporta. La propia Microsoft recomienda migrar a una versión de Windows que continúe soportada.
Microsoft documenta como mínimos:
Esos valores solo indican que el sistema puede instalarse. Para usar Windows 10 con comodidad recomendamos mucho más: 4 GB de RAM como mínimo práctico, preferiblemente 8 GB, y al menos 64 GB de almacenamiento. En una máquina virtual actual solemos reservar 80 GB o más si vamos a instalar aplicaciones y conservar actualizaciones.
Puedes consultar los requisitos oficiales de Windows 10 en Microsoft.
Una instalación desde cero puede eliminar completamente el contenido del disco. Antes de comenzar debemos copiar documentos, fotos, claves, certificados, archivos de configuración y cualquier otro dato importante a otro medio o servicio de respaldo.
También conviene anotar qué aplicaciones usamos y comprobar si disponemos de sus instaladores, licencias y credenciales. Formatear un disco es fácil; reconstruir después un entorno del que no hicimos inventario puede ser mucho más difícil.
Debemos obtener el medio desde la página oficial de descarga de Windows 10. Microsoft continúa proporcionando herramientas para crear medios de instalación, aunque la página recuerda claramente que Windows 10 ya terminó su soporte normal.
En un PC Windows, la herramienta de creación de medios puede preparar directamente una memoria USB arrancable. También podemos trabajar con una imagen ISO si vamos a instalar en una máquina virtual o utilizar otra herramienta para preparar el USB.
Microsoft explica el procedimiento actualizado en su guía oficial para crear medios de instalación para Windows.
Si reinstalamos Windows 10 en un equipo que ya estaba activado con la misma edición, muchas veces Windows se reactiva mediante una licencia digital vinculada al hardware o a la cuenta correspondiente. En otros casos necesitaremos una clave válida.
No debemos utilizar activadores, claves obtenidas de procedencia dudosa ni herramientas destinadas a eludir la licencia. Además del problema legal, muchas de esas utilidades son una vía frecuente de malware.
Microsoft mantiene información oficial sobre activación de Windows y recuperación de claves.
En una computadora física debemos indicar en UEFI/BIOS que arranque desde la memoria USB. La tecla para abrir el menú de arranque depende del fabricante —por ejemplo F12, F9, Esc o una opción similar—, así que conviene consultar la documentación del equipo.
En una máquina virtual el proceso es más simple: montamos la ISO como unidad óptica virtual y arrancamos la VM.
Si estamos utilizando VirtualBox, puedes seguir primero nuestra guía de cómo crear una máquina virtual de Windows en VirtualBox 7.2.
Al arrancar desde el medio de instalación, Windows Setup solicita idioma, formato regional y distribución de teclado. Después aparece la opción Instalar ahora.
En la misma pantalla suele existir también Reparar el equipo, que no instala Windows: abre las herramientas de recuperación para intentar reparar una instalación existente.
Dependiendo del medio y de la licencia almacenada en el firmware, el instalador puede permitirnos escoger entre varias ediciones o seleccionar una automáticamente.
Debemos instalar la edición para la que tenemos licencia. Una clave de Windows 10 Home no convierte automáticamente el sistema en Pro, y elegir una edición distinta puede impedir la activación posterior.
La edición N está destinada a determinados mercados y omite componentes multimedia; no debemos elegirla salvo que realmente sea la edición que necesitamos o tenemos licenciada.
Cuando iniciamos Windows Setup desde un medio externo y queremos empezar desde cero, elegimos la opción de instalación personalizada.
La opción de actualización tiene otro propósito: conservar aplicaciones, configuraciones y archivos cuando el escenario de migración lo permite. Para una instalación limpia, trabajaremos sobre el disco o la partición donde queremos colocar Windows.
Esta es la fase donde un error puede borrar información. El instalador muestra los discos y particiones disponibles.
Si se trata de un disco vacío dedicado exclusivamente a Windows, podemos seleccionar el espacio sin asignar y dejar que el instalador cree automáticamente las particiones necesarias. En sistemas UEFI modernos, Windows crea varias particiones auxiliares además de la partición principal.
Si el disco ya contiene datos, otros sistemas operativos o una partición de recuperación del fabricante, no debemos eliminar particiones sin saber exactamente qué contienen.
La recomendación antigua de que Windows “siempre debe instalarse en el primer disco y en una partición primaria” es demasiado simplista. Lo importante es seleccionar conscientemente el disco correcto y mantener el esquema de particiones apropiado para el modo de arranque utilizado.
En algunos equipos el instalador puede no detectar el almacenamiento porque necesita un controlador para la controladora RAID, VMD/VROC u otra tecnología del fabricante.
Antes de modificar la configuración del firmware sin entender sus consecuencias, debemos consultar la documentación del fabricante del equipo o de la placa base. A veces la solución correcta es cargar el controlador de almacenamiento durante Windows Setup.
Una vez elegido el destino, Windows copia los archivos, instala componentes y reinicia el equipo varias veces. En un PC físico debemos evitar volver a arrancar manualmente desde el USB cuando el instalador ya está continuando desde el disco.
En una máquina virtual normalmente VirtualBox gestiona el flujo sin que tengamos que retirar inmediatamente la ISO.
Después de la instalación aparece la experiencia inicial u OOBE. Las pantallas concretas pueden cambiar según la edición, la compilación instalada, la conectividad y las actualizaciones de Microsoft.
Normalmente tendremos que escoger región y teclado, configurar la red, crear o asociar una cuenta, revisar opciones de privacidad y esperar mientras Windows termina de preparar el escritorio.
No recomendamos desconectar Internet simplemente para impedir que Windows se actualice. Esa era una práctica habitual en algunos tutoriales antiguos, pero en 2026 un Windows 10 recién instalado necesita precisamente recibir sus parches pendientes antes de utilizarse normalmente.
No existe una contraseña “segura” únicamente porque tenga ocho caracteres, una mayúscula y un símbolo. Hoy es preferible utilizar una contraseña o frase de contraseña larga, única y difícil de adivinar, y evitar reutilizarla en otros servicios.
Si utilizamos una cuenta Microsoft, podemos añadir autenticación multifactor a la propia cuenta. Si utilizamos una cuenta local, debemos proteger adecuadamente sus credenciales y mecanismos de recuperación.
Una vez en el escritorio, el primer paso debe ser revisar Windows Update y llevar el sistema a Windows 10 22H2 con las actualizaciones disponibles.
Microsoft continúa publicando actualizaciones ESU para dispositivos inscritos. La información oficial de versiones muestra que 22H2 es la última versión del canal general y mantiene una columna específica para las compilaciones ESU.
Puedes comprobar el estado vigente en la página oficial de información de versiones de Windows 10.
Para un equipo conectado a Internet que todavía deba permanecer en Windows 10, conviene evaluar el programa Extended Security Updates.
En el caso de consumidores, Microsoft indica que los equipos elegibles deben ejecutar Windows 10 22H2 y que ESU proporciona actualizaciones de seguridad críticas e importantes hasta el 12 de octubre de 2027. No incluye nuevas funciones ni soporte técnico normal.
En organizaciones existen modalidades y periodos distintos, por lo que un administrador debe consultar la documentación comercial correspondiente en lugar de asumir que se aplican las mismas condiciones de un equipo doméstico.
Windows Update instala muchos controladores automáticamente, pero para componentes específicos puede ser recomendable acudir al fabricante del equipo, placa base, tarjeta gráfica o dispositivo.
Evita páginas de “drivers universales” o paquetes que prometen actualizar todos los controladores mediante software de procedencia desconocida.
Si quieres entender qué función cumplen, puedes leer nuestro artículo sobre controladores de hardware o drivers.
Después de actualizar el sistema debemos instalar las Guest Additions para obtener mejor integración de pantalla, mouse, portapapeles y carpetas compartidas.
En la serie de VirtualBox tenemos una guía específica sobre Guest Additions en máquinas virtuales Windows.
Para un equipo nuevo de uso diario, nuestra recomendación es utilizar Windows 11 si el hardware lo soporta y el software necesario es compatible.
Windows 10 sigue teniendo sentido en contextos concretos, pero debe verse como una plataforma en transición. Si dependemos de él por compatibilidad, conviene documentar esa dependencia, mantener copias de seguridad, aplicar ESU cuando corresponda y preparar una estrategia de migración.
Si quieres comprender mejor el papel del sistema operativo dentro de una computadora, puedes continuar con nuestra introducción a los sistemas operativos.
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